Capítulo 6. EL FINAL DEL CAMINO

Aunque sabía que Santiago de Compostela no era para mi el final del camino esperaba con ansiedad llegar allí. Tenía mucha curiosidad respecto a los sentimientos que despertaría en mi el hecho de haber podido alcanzar lo que hacía ya tanto tiempo me había propuesto. Me preguntaba qué sentiría sabiéndome ya en Santiago; siendo consciente de que, finalmente, había conseguido llegar. ¿Cómo cambiaría eso mi relación conmigo mismo? ¿Me sentiría diferente? ¿Me vería a mi mismo de manera diferente a cómo me había estando viendo antes de iniciar el camino? ¿De qué manera me cambiaría saber que no había tenido que abandonar, que había sido capaz de llegar hasta allí? Todas estas preguntas estimulaban mi curiosidad y me hacía desear verme en Santiago.

Llevaba 36 días de camino. 36 días teniendo ya 40 años, siendo “un cuarentón” y gozando del regalo con el que estaba celebrando mi entrada en esa década. Estaba en la etapa 35 del camino. Números y más números. Al final, sin yo pretenderlo, también los números serían importantes en mi camino.

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