5.4. La canción del peregrino

De O Cebreiro no salí solo, como me había estado gustando hacer desde el inicio del camino. Empezamos la etapa en grupo y solamente guardo tres recuerdos, en forma de  flash, de aquel día. En el primero me veo caminando casi en procesión -¡Tantos peregrinos caminábamos!-  a lo largo de un sendero amplio que parecía el lecho arenoso de un río. En ambas orillas crecían unos árboles que unían sus ramas y sus hojas en lo alto de manera que parecía que avanzábamos por un túnel boscoso. No estaba oscuro; era la mañana de un día nublado y los colores con los que recuerdo la escena eran verdes y marrones claros.

El ambiente era muy bueno. Todos estábamos muy alegres y caminábamos entre risas y bromas. Allí se nos ocurrió que podríamos cantar; que deberíamos tener nuestra propia canción del camino. Nos sentíamos un grupo, una compañía, una comunidad y buscábamos acciones, tareas o  símbolos compartidos que nos identificaran. Nos pasaba algo parecido a lo que nos sucedió en la fuente del piojo. Allí hicimos nuestro sello. Aquí debíamos encontrar algo.

Fue en Hospital donde se me ocurrió que podría readaptar una canción que yo conocía y enseñársela a todos. Nos paramos en un bar a desayunar y la escribí en la misma guía; cosa que resultó ser una buena idea porque eso me ha permitido conservarla.

              Me preguntan mis amigos

              cuando ven que estoy cantando

              que ahora cual es el pretexto.

               Yo con gusto les contesto

               que es porque soy  peregrino

               en el camino de Santiago.

              Una experiencia que encanta

             donde por gracia uno siente

             el calor del peregrino

            que, aunque se agota y se cansa

            y de ampollas se revienta,

           nunca abandona el camino.

 (Estribillo)

Que bonito estar tan cerca

de la gente que uno quiere

y vivir de esta manera.

No quiero perder el paso,

quiero andar todo el camino

y ganar mi Compostela.

           

               Ahora sí, mi peregrino,

              dale marcha a la guitarra

              quiero cantarle al camino,

              quiero decirle a Santiago

              que ya se acerca el momento

             de que estemos reunidos.

             A estos buenos peregrinos,

             a los que vienen de lejos

             y a los que vienen de cerca,

             quiero que brinden conmigo

            que compartan mi alegría

              y que muera la tristeza

(Estribillo)

Que bonito estar tan cerca

de la gente que uno quiere

y vivir de esta manera

no quiero perder el paso

quiero andar todo el camino

y ganar mi Compostela

 El tercer flash del recuerdo consiste en todo el grupo caminando e intentando aprenderla y cantarla juntos. Quizá lo que más recuerdo del día es el sentimiento de estar juntos y de ser y sentirnos comunidad.

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