4.1. Hacia Somport: Empezando con buen pie

18/7/1996. 

Hacia Somport: A las 12’45 horas tomo en Logroño un tren que me lleva hasta Canfranc Estación. Desde allí pretendo ir hasta la misma frontera con Francia para iniciar mi camino.

En el tren conozco a Francisca, una estudiante de 20 años que estudia primero de Psicopedagogía en Salamanca. Va a pasar 15 días de vacaciones a Jaca. Allí está su hermana que sigue carrera militar y sueña con llegar a ser “generala”.  Me dice que nada más verme ha pensado que yo era profesor de filosofía. Eso sí, sin sombrero -con el sombrero de paja puesto no me ha dicho qué parecía-. Ha sido una conversación muy agradable y muy cálida.

Canfranch Estación: He perdido el autobús que podía haberme conducido hasta Somport. Me pongo a hacer auto-stop y el primer coche que pasa, se detiene. Un matrimonio mayor, pamplonés, extraordinariamente amable. Cuando les digo que espero pasar la noche al aire libre en Somport se horrorizan. Me dicen que de ninguna manera me lo recomiendan, que me voy a congelar de frío. Así que primero me llevan a Candanchú y me enseñan un edificio que tiene soportales y un albergue; sólo por si acaso –me dicen-. Luego, al ver que tengo las cosas claras, me acercan hasta Somport.

Somport: La ermita y los alrededores no son muy apropiados para dormir. Además hace mucho frío. En la misma aduana de la frontera con Francia hay un albergue. Decido pasar ahí la primera noche. Me doy cuenta de que no tenía las cosas tan claras como se ha pensado el matrimonio pamplonés.

En el Albergue Aysa me dan la credencial de peregrino y me ponen el primer sello. Estoy leyendo un libro: “Proceso al azar” de J. Wasenwerg (Ed.). He llegado a la página 79.

Mañana cumplo 40 años y empiezo mi viaje. Estoy muy ilusionado, pero eso no me impide sentir, también, miedo e inseguridad. En el carnet está escrito que “el peregrino no puede exigir nada por su condición de tal, sino agradecer la ayuda recibida”. Hoy sólo puedo estar agradecido por lo bien que me han tratado las personas que he conocido en este mi primer día. Empiezo muy bien. Quizás lo más apropiado sería decir que ”empiezo con buen pie”. A las 10  de la noche me voy a dormir. Mañana pretendo madrugar y quiero estar bien descansado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s